Uno de esos ediles es Justo Antonio Sánchez Ramírez, Presidente de IPEX y elegido Vicepresidente de la Confederación de Agrupaciones Políticas Independientes de España.
Renuncian a las delegaciones pero mantienen sus actas de concejal, aclarando que no presentarán ninguna moción de censura al PP, y anuncian la decisión adoptada de suspender de militancia a la concejala de IPEX Manuela Barroso, por desobedecer la decisión de presentar una renuncia conjunta de los tres ediles independientes.
En resumen, que dimiten dos y una se queda junto al PP haciendo caso omiso a su "PRESI". Entre tanto, el partido más votado por los vecinos de Jerez de los Caballeros (el PSOE con 6 concejales) se mantiene en la oposición, siendo gobernada la localidad por el partido que obtuvo 4 concejales. ¿No os recuerda a algo?...
Seguramente para Justo Antonio Sánchez "la meditada y difícil decisión" le recordará a la también difícil decisión de expulsar del partido y del cargo al concejal de Independientes por Extremadura (Ipex) en el Ayuntamiento de Trujillanos, Antonio Mordillo, después de que Mordillo fuera detenido por la Guardia Civl tras descubrirse la estafa de cobrar 750 euros a cada una de las 35 familias de Casas de Don Pedro, en concepto de contrato de reserva de unas viviendas inventadas que nunca existieron.
Por cierto, al parecer este asunto de la estafa no ha sido relevante para IPEX, ya que en su blog no han incluido el más mínimo comentario.
El "sueño de Morfeo" de una supuesta independencia se desvanece en los brazos del PP que utiliza a IPEX en Extremadura como balón de oxígeno contra la izquierda.
Puede que la paradoja de esos "sueños perdidos" sean los 50.000 pavos invertidos por el gobierno PP de Jerez de los Caballeros en el concierto del grupo " El Sueño de Morfeo" mientras que desatienden cultura y deporte y olvidan las obras del Plan E. Y es que la expresión "estar en los brazos de Morfeo", no sólo significa "soñar" también es significado de "dormir" y esto último es lo que creo que están haciendo algunos en sus andanzas políticas.
De buen grado, Lacimurga

















































